![]() |
JULIANO Y EL FOSFENISMOFlavio Claudio Juliano (331-363) fue emperador de los romanos desde el 361 al 363, también llamado Juliano el Apóstata, conocido así por su renuncia al cristianismo. En el año 337 su vida se vio marcada por la masacre por parte de su tío Constancio de toda su familia a la que sólo sobrevivieron él y su hermanastro Galo. En una carta a los atenienses lo relata así: Es cosa notoria que mi origen proviene del mismo linaje paterno que Constancio. Mi padre (Julio Constancio) y el suyo (Constantino) eran hermanos consanguíneos. Y no obstante, pese a los lazos de íntimo parentesco que los unían, he aquí cómo nos trató aquel soberano tan humano. Seis de mis primos y de los suyos; mi padre y otro tío común por parte de mi padre fueron ejecutados por orden suya sin otra forma de proceso. En cuanto a mí y a mi hermano (Galo), quería matarnos también, pero prefirió, a fin de cuentas, condenarnos al exilio. Un exilio de seis años en la Capadocia en la residencia imperial de Macellum, donde recibieron una educación cristiana, llegando incluso a ser ordenados de menores. Posteriormente se les trasladó a Nicomedia, muy cerca de Costantinopla, pero en la orilla asiática de la Propóntida, donde completaron su educación. Juliano ha descrito la casa de Bitina donde vivió: Esa campiña se halla a veinte estadios escasos el mar, y en ella no se es importunado por el mercader o el marinero charlatán e insolente. Sin embargo, el paraje no está privado del todo de los favores de Nerea. A veces se encuentra pescado fresco y palpitante en él y si, saliendo de casa, trepas a un pequeño cerro, percibirás el mar Propóntida, sus islas y la ciudad que lleva el nombre del gran emperador. No caminaras sobre aguas y musgos....Sólo pisarás zarzaparrilla, tomillo y céspedes fragrantes. Hallarás una profunda calma, y si quieres te tumbaras a ojear un libro. Luego para descansarte los ojos, nada más agradable que el espectáculo de las naves y el mar. Cuando era jovenzuelo, aquella morada de verano me parecía deliciosa Tiene aguas excelentes, un baño encantador, un jardín y árboles. Hombre hecho, sigo prendado de ese viejo asilo del pasado. He vuelto a él con frecuencia. Lettres écrites en Gaule 4ª Édition des Belles-Lettres Fue en ese ambiente en el que Juliano tubo la experiencia que guió su vida. Juliano se durmió. Se sintió aspirado y transportado por una gran fuente luminosa: el sol, que pronunciaba su nombre, el Sol-Dios de Oriente, el de Akenatón La alegría del sol, el de Zoroastro El hijo de la luz, el de Alejandro Magno El hijo de Amón, el sol de los mil nombres paganos y siempre el mismo, le llamaba.
Cuando se observa fijamente una fuente de luz o el reflejo de la misma en una superficie ya sea el mar, un espejo, una concha, una bandeja de plata, o en cualquier elemento reluciente, se produce un fosfeno. El fosfeno es una imagen de persistencia retiniana en presencia del cual se produce una enorme activación cerebral, emocional y sutil que desde el origen de la humanidad se ha utilizado para acceder a planos espirituales o como estructurador del sistema nervioso del individuo o bien como elemento de adivinación.
Las implicaciones neurológicas del fosfeno y su aplicación metódica en los procesos mentales han sido descubiertas por el médico e investigador Francis Lefebure galardonado internacionalmente en numerosas ocasiones por sus descubrimientos y han dado origen al Fosfenismo que es un conjunto de técnicas, utilizadas consciente o inconscientemente por toda la humanidad en todos los tiempos y lugares para provocar una expansión de las capacidades cerebrales.
Cuando Juliano relata el entorno de Bitina, todos los elementos fosfénicos están presentes.
Es imposible no generar fosfenos cuando se pasan largas horas contemplando el mar o leyendo un libro en el que inciden los rayos solares provocando la reflexión de luz, más aún, quedarse dormido después de haber hecho fosfenos y escuchar de fondo el ruido monótono de la resaca, no hace más que activar mediante el ritmo-fosfenismo, nuestro cerebro y nuestra intuición. La pregunta clave es: los iniciados, los guías, los maestros, los sacerdotes, los elegidos como fundadores de religiones que perduran hasta nuestros días, ¿eran conscientes de lo que hacían con el sol, o por el contrario, todo era puro comportamiento gregario y ceremonial enmarañado con verdadero ejercicio mental y espiritual que se realizaba con el sol de forma inconsciente? La respuesta es diáfana, sí eran conscientes. Como relata Jean-Michel Angebert en Los místicos del sol: Las divinidades separadas, Júpiter, Apolo, Marte, Serapis, Atis, los Baales orientales y Mitra, aparecen todas cada vez más como otras tantas encarnaciones, otras tantas reproducciones exactas de una divinidad superior, es decir, el sol. ![]() El problema siempre estriba en comprender el principio básico que anima a estos dioses y religiones y no atender al mensaje posterior que éste provoca, siempre orientado según la interpretación del oficiante y las necesidades políticas o económicas de la época.
Cuando Juliano reina se escenifica la pugna entre el cristianismo y el paganismo. Constancio abraza (sin bautizarse) el cristianismo y la hace religión oficial del imperio con el objeto de servirse de sus diócesis como esqueleto sustentador de la maltrecha estructura burocrática del estado, y los cristianos pasan de ser perseguidos a perseguidores oficiales. Todo ello con los grandes dogmas del cristianismo como fondo, es decir, la divinidad de Jesucristo y la Trinidad, gestadas y oficializadas mucho después de su muerte. Juliano practica ritos ancestrales y mistéricos como Mitra y Eleusis, con una enorme aceptación antes del cristianismo, y que según algunos autores éste copia descaradamente.
El Doctor Lefebure en el libro Fosfenismo la clave científica de las manifestaciones sobrenaturales Lourdes y el Fosfenismo menciona este periodo clave en la organización del mundo que hoy conocemos: La señora Alexandra David-Neel, célebre exploradora del Tíbet, me decía que «soberano pontífice» significa «guardián de los puentes de la ciudad de Roma». No olvidemos que Julio César también era «soberano pontífice». Era uno de los títulos de los emperadores, lo cual confirma que el Papa es más bien el continuador del emperador romano que de una religión que, en su origen, se basó en los poderes mentales particulares que da la ciencia de los fosfenos; rudimentos poseídos en aquella época por los pastores y los magos de Oriente. La religión romana estaba basada en la divinización del emperador. Es la definición de la palabra «apoteosis» en su sentido original. Evidentemente, esta divinización tenía por objeto reforzar la autoridad militar de Roma a través de la autoridad moral sobre las poblaciones de los países ocupados militarmente. Los cristianos practicaban más o menos el Fosfenismo sin saberlo claramente, y no se comprendía el verdadero origen de sus poderes. Frente al avance de los cristianos, que tomaron el mando de la sociedad romana, y para salvar el Imperio Romano de la colonización completa, el emperador Constantino tuvo la genial idea de fusionar las dos religiones, cristiana y romana. En el concilio de Nicea, tras seis meses de conflictos con los obispos durante los cuales deportó a los que rechazaban votar a favor de su idea y los sustituyó por sus prefectos (véanse referencias en «Del molino de oraciones a la dinamo espiritual, la máquina que despierta kundalini» tomo II), el emperador obligó a reconocer una diferencia de naturaleza entre Cristo y nosotros, es decir, que él es divino y nosotros no. Sin embargo, cuando se procesó a Cristo y se le reprochó considerarse hijo de Dios, él replicó que estaba escrito en la Biblia que todos somos hijos de Dios, en el mismo sentido que el saludo de los hindúes, que se inclinan para venerar la chispa eterna que está en todos nosotros. Recordemos que el alto clero hasta el año 325 y una gran parte del pueblo cristiano de Europa hasta el año 600 más o menos consideraban a Cristo como un hombre con poderes mágicos. No olvidemos que el pueblo israelita fue deportado a Babilonia durante una cautividad que duró desde el año 587 hasta el 539 antes de Jesucristo. En aquella época, Babilonia formaba parte de las regiones zoroástricas, regiones que estaban adelantadas porque, en Irán, como hemos dicho, el petróleo brotaba constantemente de la tierra, lo que dio a estos pueblos grandes facilidades, desde los tiempos prehistóricos, de rezar mirando fijamente una llama. En cuarenta y ocho años, sin duda tuvieron lugar muchos intercambios culturales, lo que permitió a los israelitas perfeccionarse en la ciencia de los fosfenos, que era más familiar a sus carceleros que a ellos. Esta fue la fuente de la que la civilización israelita hizo manar la ciencia de los fosfenos. Así pues, ¿cuál es el eje que vertebra todas estas iniciaciones y religiones? La luz. Desde Augusto que veneraba en Apolo al Dios-Sol padre de la Roma eterna, que hizo traer un obelisco de piedra negra de Egipto desde Heliópolis donde el padre de Akenatón lo erigió, pasando por Adriano iniciado en los misterios de Mitra y Séptimo Severo que adoraba a Helios en el templo sirio de Baal'Beck bastión de la religión creada por Zoroastro, y Aurelio proclamando, Sol invictus. La tradición solar es inmemorial y tiñe todo el desarrollo de la humanidad, pero hasta Constancio, gobierna el mundo de forma natural y equilibrada, después de él solo Juliano se interponía entre la iluminación como sentido natural de la vida y el poder oscuro y político en el que se convirtió el cristianismo. Juliano es educado en el cristianismo pero cuando se le considera «dócil» ganándose el derecho a ir a Constantinopla se impregna profundamente del espíritu helénico y de los misterios de Egipto. Lo divino vivía en el día a día del hombre. Como ejemplo tenemos a Apolonio de Tiana contemporáneo de Jesús (4 a.C.). Daba todo a los pobres y se abstenía de los excesos, se decía que era admirado por los brahmanes de la India, los magos de Persia y los sacerdotes de Egipto. Famoso por sus «milagros» entre los que se encuentra la resurrección de una doncella y la curación de múltiples enfermos, se dice que en Éfeso acabó con una plaga. Viajó por Babilonia, Etiopía, Egipto, rodeado de sus numerosos seguidores. El obispo Sidonio Apolinar dice de él: ... sólo le falta para ser perfecto....ser cristiano. Juliano aparte de iniciarse en la religión de Mitra se vincula con Atis, Serapis e Isis. Atis: ... pues causas primeras no contienen las formas de los elementos últimos... emanación de Helios -el tercer creador- Atis desciende hasta la Tierra...
Discurso sobre la Madre de los dioses . Juliano.
Serapis: Fue para sus adoradores el dios único, calidad constante puesta de relieve en todas las alabanzas que le eran otorgadas, y una fórmula de los actos oficiales proclama: «Uno es Zeus-Serapis». Igual que antes en la vieja religión egipcia, Osiris había sido asociado al sol y Serapis fue identificado con Helios. Esta concepción concordaba bien por lo demás con el panteísmo solar que se extendió a favor del helenismo en todo Occidente... O.E. Briem, Les Sociétés secrètes de mystères , Payot.
Adriano llamaba a los primeros cristianos Los adoradores de Serapis, es decir, el sol, lo que probaría el origen mágico y solar del cristianismo. Isis: ... bajo una corona de flores diversas, sobre la frente, un disco plano en forma de espejo, imagen de la Luna, irradiaba blanca luz... de la mano izquierda pendía un lámpara de oro, cuya asa, en su curva más hábil, portaba un áspid que erguía la cabeza e inflaba el cuello... otras mujeres caminaban portando a la espalda espejos que precedían inmediatamente a la diosa y en los cuales ésta podía contemplar la continuación del cortejo... todo un gentío de hombres y mujeres seguía con linternas, antorchas, velas y toda clase de luces por ganarse el favor de la diosa que ha creado los astros del cielo. Los pontífices, esos grandes maestros del culto, revestidos con una gran túnica de lino blanco ceñida en el talle y que les llegaba a los pies, portaban las insignias augustas de las omnipotentes divinidades. El primero sostenía, una lámpara de viva claridad, muy diferente de las lámparas con las que alumbramos nuestras cenas; de oro, hueca como una barca, una gran llama brotaba de sus flancos... Apuleyo Apuleyo estaba obligado, bajo pena de muerte, al secreto, era un iniciado:
En medio de la noche, he visto resplandecer el Sol con puro brillo. Apuleyo En mi mano derecha llevaba una antorcha encendida, tenia la cabeza ceñida por una corona de palma cuyas hojas apuntaban como rayos. Así ataviado a imitación del Sol. Apuleyo
Quiero reseñar aquí una aclaración a esta última cita de Apuleyo que Jean-Michel Angebert nos ofrece: El sol evocado aquí por Apuleyo no es el sol físico, sino su doble etéreo, situado en el universo espiritual, invisible al la mirada ordinaria. El sol visible es, en efecto, según la tradición oculta, una emanación del sol central, que es la emanación escondida de todo lo que ES en nuestro sistema solar. Nuestro sol visible no es más que el espejo en el cual se reflejan los rayos de energía emanados del sol espiritual. El sol real es tan invisible como el hombre real a los ojos del profano. Realmente cualquier persona que conozca Fosfenismo estará en la certeza absoluta de que aquí en realidad sólo se habla de una cosa: el fosfeno. Varuna era el lado oscuro del sol mitráico, uno no podía existir sin el otro, creador de formas, era el que mantenía el orden cósmico. Y era también el que daba acceso al mundo de los muertos. Si bien Mitra y Varuna se diferenciaban por sus atributos, se entendían como «gemelos» inseparables, no pudiendo existir el uno sin el otro. Los sacerdotes de Mitra daban gracias al sol, por la mañana, al mediodía y por la noche, vueltos hacía el Oriente, el Sur y el Occidente respectivamente. Quiero recordar que los maniqueos sólo rezaban si estaban frente al sol, (siete veces al día), el mismo precepto que Zoroastro había dado a sus discípulos y el que animo al catarismo que consideraba al sol como única emanación de Dios en el Universo creado. Mitra y Varuna eran tan inseparables como la luz y el fosfeno; y éste se manifiesta precisamente en forma de un oscurecimiento de la fuente luminosa que se observa fijamente, como podemos comprobar haciendo la experiencia con una «lámpara fosfénica». Pero es en Éfeso donde Juliano recibe la iniciación mitríaca. Un hierofante acompaña a Juliano por un subterráneo angosto, medio cripta medio tumba, éste porta un lámpara de bronce, el hierofante le pregunta si está dispuesto a recibir la iniciación, Juliano dice que sí, el anciano se retira y se coloca a una pesada piedra cerrando la gruta. Juliano sólo puede observar la luz hasta que ésta, al cabo de un día se apaga, dos días después la cueva se abre y un nuevo Juliano nace de las entrañas de la tierra. ¿Puede ser más claro? ¿Es el sol que cocina nuestra comida, del que estamos hablando? ¿Quizás el sol que nos calienta? Jamás. Se invoca al sol de la activación neurológica, al sol permite acceder a estados de conciencia superiores, al sol que nos da la intuición y la clarividencia, la sol que vive y palpita en nuestro interior como algo tangible, reproducible y medible. Esa es la razón de que, de modo siempre velado, se intente en todas las iniciaciones, provocar la observación de una fuente de luz, que desemboca, indefectiblemente, en la visión de un fosfeno, es decir, en la práctica del Fosfenismo. En el 355 Constancio envía a Juliano a Ática, muy cerca de Atenas y frecuenta la Escuela de Platón y allí recibe los misterios de Eleusis. ... Juliano se dirigió hacia Eleusis, paso por los olivares que cantara Sófocles, desembocó en el golfo de Salamina y penetró en el templo de las diosas. J. Bidel, Vie de l'empereur Julien. Édition des Belles-Letrres, Paris. ![]() Al candidato a la iniciación se le conducía por un túnel con una venda tapándole los ojos, en el que había una antorcha y a ratos, se le retiraba la venda para luego, volver a colocársela. Cuando era un grupo el que recibía la iniciación se utilizaba una caverna, Telesterión, se colocaban numerosas antorchas que se apagaban todas al unísono y durante el tiempo de oscuridad, los candidatos debían pensar en una espiga de trigo para explicarles, luego, que durante ese momento de oscuridad nacía la luz espiritual.
Eso es, sencillamente, Fosfenismo.
Todos los cristales de nieve son distintos, pero todos tienen ángulos de sesenta grados, del mismo modo el hombre ha buscado la luz interior, la iniciación, mediante innumerables técnicas, ritos, religiones etc. pero en todas ellas subyace un mismo patrón: la «mezcla fosfénica».
El seis de noviembre del 355 Constancio llama a Juliano a Milán, durante el viaje se entera que su hermano Galo ha sido decapitado y cree que su suerte está echada pero, para su sorpresa, Constancio le nombra César delante de más de veinte mil hombres. Inmediatamente parte para la Galia invadida por los bárbaros. En enero del 357 entra en Estrasburgo victorioso, y reconquista más de cuarenta ciudades. Al sorprenderse de la pericia militar de Juliano, al que consideraba un débil filósofo, Constancio manda trasladar casi todo el ejercito del César a hacía Constantinopla para marchar sobre Mesopotamia, dejando a Juliano conservar sólo tropas auxiliares. En Lutecia los soldados victoriosos que han reconquistado la Galia se sienten traicionados y se amotinan, Juliano debe elegir, y opta por liderar la revuelta. Juliano marcha hacía Constantinopla con el camino libre, Constancio ha muerto, (recibió el bautismo in extremis). Juliano es el nuevo emperador. Uno de los primeros actos de Juliano es promulgar el Edicto de la tolerancia que permite a los cristianos, arrianos, gnósticos y demás, predicar libremente su doctrina y practicar su culto con total libertad. También mejoró notablemente las condiciones de vida de los soldados y sustituyó el Labarum (monograma de Cristo) por el estandarte de Mitra con la inscripción: «Soli invicto» y al igual que Aureliano, sus ejércitos, los domingos, debían rezar al sol. Juliano muere en plena gloria después de aplastar al ejercito persa de Sapor I por una jabalina lanzada por traidor que se negaba a honrar a los dioses. Desde ese momento el mundo se sumerge en el dominio y la represión de la Iglesia cristiana, la luz de Oriente se apaga lentamente. Los intentos del maniqueísmo en sus diversas formas, hasta llegar al catarismo, y de personajes tan relevantes cono Federico II son vanos, un cristianismo totalitario, político, conquistador y alejado de sus orígenes mágicos imperará, convirtiendo el fuego divino en una trémula llama. El Galileo triste como Juliano llamaba a Jesucristo, reinará hasta nuestros días. Nota de Francesc Celma: He intentado hacer un pequeño resumen histórico de la evolución del Fosfenismo en un momento clave de la humanidad. En los cursos de Fosfenismo siempre comento la necesidad, por deleite cultural y como elemento de evidencia después de haber hecho un fosfeno, de realizar un pequeño seminario de la evolución histórica del concepto luz desde los orígenes de la humanidad hasta nuestros días, pero como de costumbre, la falta de tiempo no lo ha hecho posible hasta este momento. Este texto es una pequeña aproximación a una época que yo considero clave en la evolución del mundo como ahora lo conocemos, y a un personaje que luchó contra lo inevitable y que murió invicto. |
FOSFENISMO- Escuela del Dr. LEFEBUREPrimer Centro de enseñanza de técnicas iniciáticas aplicadas, creado para la investigación y difusión de los trabajos del Doctor Francis LEFEBURE iniciados el siete de agosto de 1945.
|
|
Español:
fosfenismo.com
|
fosfenismo.net | fitnessmental.com |
fitness-mental.com
|
viaje-astral.com
|
kundalini-es.com Français: phosphenisme.com | phosphenic.com | phosphenology.com Le Monde Initiatique: Dédoublement | Kundalini | Radiesthésie | Reiki | Voyance. Naturo-Phosphénologie: Naturophénologie | Chamanisme | Druidisme. English: phosphenism.com Portugais: fosfenismo.com Deutchland: phosphenismus.com Italien: fosfenismo.com |